URGE RECUPERAR LA SOLIDARIDAD CIUDADANA E INSTITUCIONAL
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: sábado 24 de octubre del 2020

URGE RECUPERAR LA SOLIDARIDAD CIUDADANA E INSTITUCIONAL

No sólo por el advenimiento de la pandemia en este 2020, sino desde el año 2019 por la debacle económica y el resurgimiento de la violencia en diferentes regiones del país, el conglomerado social en Colombia ha vuelto a padecer de tribulaciones de triste recordación, como las sucedidas en las décadas de los años 60 y 80. El confinamiento durante cerca de seis meses acompañado de toque de queda, restricciones de movilidad entre municipios y departamentos, más las medidas del pico y cédula, han modificado de manera absoluta las relaciones interpersonales y familiares.

Hasta mediados de marzo de 2020 nuestro devenir pendía necesariamente del trato con los demás colegas, compañeros de actividad y de las amistades, que muchas veces por el contacto permanente asumían tanta o más importancia que la de los mismos padres, hermanos o hijos, con quienes el contacto se había vuelto superficial o de simple vecindad; mientras con aquellos se compartía la mayor parte del tiempo y hasta aspectos íntimos y personales. Hoy esa modalidad de vida de relaciones externas cambió y se volvió a la convivencia de la familia nuclear en hogares más integrados y participativos entre todos sus componentes. La interacción personal con terceros se aminoró y durante un par de años va a ser ese el común denominador.

La solidaridad en tiempos de escasez, de dificultad, de receso, es el más importante baluarte para que todas las personas se reencuentren y se apoyen entre sí. Es necesario reconocer cómo en varios de los países de la región, las dificultades de orden político, social, económico, de género e ideología, han dado lugar a una diáspora que recorre gran parte del continente. Centroamérica lo ha sentido con su migración hacia el norte; en Latinoamérica los desplazamientos se dieron hace 20 años desde Colombia a Ecuador y a Venezuela; hace menos de 10 años fue de Ecuatorianos hacia Colombia y desde el 2019 de forma masiva de Venezolanos al territorio Colombiano, con las consecuencias de marginalidad, dolor, angustia y desesperanza para unos y otros que sufren por la carencia de recursos y oportunidades en estos países del tercer mundo.

Por esa razón es indispensable que los principios de humanidad, solidaridad y ayuda mutua vuelvan a tener la importancia que tuvieron en el pasado; cuando las familias, los vecinos, los amigos y conocidos se concertaban para apoyar a quien caía en desgracia, o era víctima de algún siniestro. Hoy por ti, mañana por mí, era un dicho de uso y práctica corriente.

Al desvalido y a los más necesitados se les ayudaba sin distingo, como una forma de cumplir con el mandato de la fe cristiana, de la esperanza y la caridad como virtudes teologales y como un concepto espiritual y moral de servir y de ser útil a la sociedad en que vivimos.

Como el virus que golpea a la humanidad desde hace 7 meses a decir de los científicos, va a permanecer alrededor de tres años, muchas personas cabeza de familia, comerciantes, empresarios, profesionales, empleados calificados, obreros y trabajadores de todo orden, han visto disminuidos ingresos y actividades a punto tal, que se vienen cerrando de manera continua, negocios, comercios y pequeñas industrias; con lo cual desaparecen muchos puestos de trabajo y el receso económico se hace evidente, por lo tanto hay peligro de aumento de la pobreza y lo que es peor de la mendicidad.

Es hora de volver a las buenas costumbres de compartir, de dar la mano, de apoyar a tantos desvalidos para que se aminore un tanto el cuadro de necesitados que crecen por doquier en campos y en ciudades. Dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, consolar al desvalido son manifestaciones de misericordia que en una sociedad de consumo, individualista y excluyente impuesta como modelo por los países poderosos, gracias a su inusitado éxito económico, hicieron olvidar al ser humano sus objetivos existenciales y la importancia de trascender, de ser solidario con los demás.

Los dirigentes y servidores públicos, las colectividades políticas y sus seguidores, deben tener presente el fin último de la institucionalidad de una nación, que debe ser la del bien común, de contribuir al mejoramiento del nivel de vida de todos las personas que la conforman, sin miramientos de raza, sexo, condición social, política o religiosa. Atender personalmente al ciudadano, escucharlo, resolver sus inquietudes, recibir y responder los correos o llamadas telefónicas y a permanecer cerca de la comunidad es su cometido estatal; el cual no se logra encerrados en castillos de cristal como suele suceder, pues así el Estado y el Derecho, pareciera que hubieran desaparecido de la faz de la tierra.

Con toda razón la encíclica “Fratelli Tutti” del Papa Francisco, publicada recientemente, ha tocado este tema de la ausencia de fraternidad en que ha entrado el orbe y la necesidad de volver por los fueros del humanismo y la solidaridad. Hace unos meses verbi gracia, una ex reina de belleza fue censurada por las redes y replicada por los medios de comunicación ante su decisión de aislarse en una habitación de un importante hotel de Bucaramanga, al enterarse de su contagio de Covid-19 a su regreso del exterior. Creemos lo hizo con el objeto de preservar a sus padres y abuelos de la pandemia, pero nuestra sociedad la flageló moralmente, sin haber examinado primero si esa actitud era una forma de obrar bajo el concepto jurídico del mal menor, para evitar el contagio a otros como así sucedió.

La saña con la que se le calificó ha sido echada por tierra con el archivo definitivo de toda acción penal como era obvio, pues actuó bajo ese principio de cuidar a otros de tan terrible mal. Lo mismo ha pasado con el personal de la salud que ha sido víctima de censura y exclusiones. Nos hace falta más del criterio de fraternidad y de solidaridad que hoy reclama con total razón el Santo Padre. Gracias a nuestros lectores de Ruedadifusión.Com y a los oyentes del Programa Eventos Sabatinos de Radio Melodía por su atención y comentarios.
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Fuente: ENCICLICA PAPAL