TEMPRANA DECADENCIA DE LOS ABOGADOS LITIGANTES EN COLOMBIA
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: miércoles 01 de julio del 2020

TEMPRANA DECADENCIA DE LOS ABOGADOS LITIGANTES EN COLOMBIA

RETIRARSE del ejercicio profesional se ha constituido en la opción obligatoria para los abogados litigantes que llegaron a la edad de 60 años, a contrario sensu de quienes desempeñan empleo público sea nacional, territorial o local cuyo retiro obligatorio pasó de los 65 a los 70, a virtud de la Ley 1821 de 2016; lo que de por sí, constituye un verdadero despropósito y una decisión realmente inequitativa frente a los derechos fundamentales de los togados que en forma independiente ejercen esta profesión liberal, a voces de los decretos legislativos, la Resolución del Ministerio de Salud, el Acuerdo del Consejo Superior de la Judicatura y las disposiciones de las Direcciones Seccionales de Administración Judicial, que les niega la posibilidad de ingreso a las sedes judiciales del todo el país, a los adultos mayores que ejercen la otrora digna profesión de apoderado, defensor o representante judicial de quienes le otorgaron poder, bajo el prurito de preservar su salud.

Bajo los Principios de Igualdad, equidad y del derecho al libre ejercicio de una profesión debidamente reglamentada, como los contempla la Carta Política de 1991, tales disposiciones no solo resultan contrarias , sino que además afectan de manera grave la moral, la auto estima y la posibilidad de percibir o arbitrar recursos para el propio sostenimiento que tiene cualquier ser humano.

Desde el punto de vista sociológico y como lo han analizado reconocidos etnólogos, toda persona desde su adolescencia y hasta cuando sus facultades físicas y mentales lo permitan, está en condiciones y tiene la necesidad de ocuparse de alguna actividad productiva que le sirva no sólo de sustento, sino que le da sentido a su existencia, por lo cual, privarla de su ejercicio es causa de grandes males para su salud mental y contribuye al deterioro de la salud física de la persona que la sufre.

En la historia de la humanidad y del país muy ilustres abogados de añosa existencia, más allá de los 70 años, ejercieron con total capacidad y eficiencia ante los Tribunales y Juzgados de Bogotá, Medellín, Bucaramanga o San Gil, su profesión de abogado y jamás se les discriminó por su condición de entrado en años; todo lo contrario se les escuchaba y veneraba con atención y respeto por su admirable lógica y amplios conocimientos.

Ahora todo lo contrario, se procura que dejen de acudir al foro y se enclaustren más bien el casa, sin posibilidad de salir a caminar o ejercitarse, para que no sean presa de virus con lo cual más fácilmente serán presa de la desazón, el olvido y el desamparo generados por normas que rayan con lo arbitrario, pese a sus condiciones de productividad intelectual y al cúmulo de experiencias que transmiten en sus contactos académicos o círculos profesionales donde antes se movían.

El virus como está ya comprobado, ataca niños, jóvenes, adultos y personas de avanzada edad y unos y otros pueden sucumbir al mal, o superarlo como manifestación propia de cada organismo; así lo demuestran los casos suficientemente documentados de ancianos que en Cartagena, Bogotá y Bucaramanga salieron avante en estos meses del virus. Mientras que personas jóvenes han sucumbido a su accionar, entre ellos profesionales de la salud.

En principio puede ser loable la medida gubernamental del aislamiento; sin embargo de ser tan prolongada y rigurosa, esa inactividad causa similares consecuencias en la moral, en la salud física y en la condición mental de los seres vivos que requerimos de la interacción y el trabajo, pues al fin y al cabo ese propósito nos diferencia de los animales no pensantes.
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Fuente: Diarios, publicaciones web y Opiniones ciudadanas