ABOGAR DEJÓ DE SER IMPORTANTE EN COLOMBIA
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: miércoles 22 de abril del 2020

PRINCIPIO DE IGUALDAD DE LA TOGA

Para Ejercer como Abogado Además del título se requiere poseer Tarjeta Profesional que deberá exhibirse en la audiencia o diligencia correspondiente o ante la autoridad ante la cual se actúa (Ley 196 de 1971 Art. 3 y 4).

Para Ejercer como Juez o Funcionario en la administración pública o en la Rama Judicial, se requiere de Título profesional y un año o más de experiencia según el empleo; no es necesario acreditar tarjeta profesional, a no ser que por las funciones del mismo, se vaya a representar a la Nación, al Departamento, al Municipio o la entidad pública en la cual se va a laborar. (ACUERDO 08-4528 de Febrero 4 de 2008 para provisión de los cargos de Funcionarios de la Rama Judicial”). Lo mismo sucede en la Rama Ejecutiva.



En la actualidad, no se ve la razón por la que haya tanta diferencia de trato entre colegas de una misma profesión; abogado en ejercicio, juez, magistrado o fiscal, pues todos ellos reúnen las mismos requisitos y deben cumplir el fin último constitucional, que es el de facilitar el acceso del ciudadano a la justicia, en cuya mayoría de asuntos se requiere la representación por abogado litigante, como lo mandan los Arts. 29 inciso 3 y 229 de la Carta Política.

Es cierto si, que con ocasión de la cuarentena prolongada por la pandemia mundial, todo persona que tiene una profesión liberal, abogado, contador público, ingeniero etc., de la cual dependen sus ingresos, atraviesa enormes dificultades al no poder salir a ejercer su actividad y sus familias pueden estar ad portas de la calamidad.

Por ejemplo, se está impidiendo a los abogados que tienen que ver con la defensa de los derechos constitucionales como el de la libertad personal, ejercer su misión, no sólo por la suspensión de términos en la Rama Judicial, sino por el pico y cédula que no les permite acudir oportunamente a las comisarias, inspecciones, estaciones de policía, de familia o de la infancia y adolescencia y a otras entidades públicas donde lo requieren sus poderdantes, encrucijada que debe ser resuelta o regulada prontamente.

El Señor Presidente a la cabeza, la Señora Ministra de Justicia y del Derecho y los gremios profesionales deben contemplar de manera concertada, soluciones urgentes a esta deplorable situación, que ha motivado acciones de amparo de parte de algunos colegas.

LA INSTITUCIÓN DEL ADVOCATUS

A partir de la organización del hombre en comunidad, además de las leyes de la naturaleza que fijan comportamientos del hombre, fue indispensable a las sociedades del mundo, establecer normas o reglas de conducta que sirvieran para dirimir sus controversias, sin necesidad de acudir a la violencia o a la imposición del más fuerte, a través de organismos de administración de justicia respaldados en las armas del país o del estado, que de manera obligatoria resolvían en favor de alguna de las partes el diferendo. La antigua Grecia fue escenario de la actividad ejercida por el gran orador Pericles, ante de ser electo como emperador y a quien se dice históricamente como el primer abogado que existió sobre la faz de la tierra.

Esos actos tomaron la figura del ejercicio del poder soberano, en nombre del Estado, por lo cual se hizo indispensable que las personas más débiles que carecieran de suficientes conocimientos o condiciones para ser escuchados y defender de manera óptima sus derechos, acudieran a los servicios de hombres ilustres de la comunidad, que sabían no solamente leer y escribir; sino además tenían conocimiento en cada caso, del código de Hammurabi, las leyes de Manú, las 7 tablas o de los códices y textos de cada nación en la que actuaban.



Los primeros defensores con inteligencia y capacidad de convencimiento, abogaban en favor de otros y fueron la cimiente de lo que siglos más tarde se denominó en Roma, la cuna del derecho, como el advocatus, persona conocedora de las leyes, a quien se llamaba al recinto del juzgador para defender en el litigio alguna de las partes o al acusado.

Esa fue la gran falencia que tuvo el más grande hombre de la historia humana, quien como predicador, defendió de la ira del populacho a la mujer acusada de adulterio y a otra persona señalada injustamente de un ilícito; quienes fueron librados del castigo gracias a sus palabras. Mas no le bastaron para sí en el momento de ser acusado ante el Sanedrín, ni ante el Procurador Pilatos, no hubo una voz ilustre y respetable que abogara en favor del Cordero de Dios. Jesús además de lo injusto de las acusaciones, debió padecer la ausencia del advocatus, institución que luego fue establecida por la administración pública de Roma, para garantizar al reo un juicio más equilibrado.

ABOGADO Y DERECHO HISTÓRICAMENTE DE LA MANO

Como en la adivinanza de quien fue primero, si la gallina o el huevo, en el caso del vocero o abogado y el derecho, puede afirmarse que no podría deslindarse el uno del otro. Para la existencia de reglas, normas o leyes fue indispensable inicialmente que sabios, estudiosos, pensadores y filósofos interpretaran las circunstancias propias de la convivencia de las gentes entre sí, a lo que se llamó población y sus relaciones de dependencia con los gobernantes, palaciegos, gentiles o nobles según el tipo de sociedad o estado. Esos personajes ilustrados por voluntad de los gobernantes o la exigencia del mismo pueblo, establecieron como verdaderos abogados, normas de tradición oral y en otros casos redactaron códigos de conducta y de lo que socialmente era aceptable o rechazable en las ciudades, los que evolucionaron hacia los códigos civil, penal, marítimo y demás textos que hoy se conocen.

Tanto el conjunto de reglas coercitivas que constituyen el derecho, como las personas dedicadas a su estudio y desarrollo desde antaño, unas a juzgar y otras a defender o representar ante la administración pública, nacieron a la par y hoy como ayer continúan siendo abogados.
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Fuente: OPINIÓN CIUDADANA