BACTERIAS Y VIRUS EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD SEÑALES DIVINAS ?
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: domingo 12 de abril del 2020

BACTERIAS Y VIRUS EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD SEÑALES DIVINAS?

La humanidad en el curso de su historia, ha sido objeto de la naturaleza en su empeño evolutivo, del planeta en su permanente transformación y ajuste cósmico o de la intervención del Ser Superior del Universo, como se le quiera interpretar, de catastróficas pandemias que arrasan con parte de la población y dejan tras de sí una oleada de efectos económicos, sociales y culturales que a su vez constituyen parámetros para que la especie homo sapiens, cambie su pensamiento, sus costumbres y la manera de comportarse como viajero transitorio de la gran nave llamada tierra; la cual perdurará por siglos frente a lo finito de la existencia de los seres humanos.

Una tras otra generación humana, ha sufrido de virus y bacterias, primeras e incipientes formas de manifestación de la vida que floreció en los albores del planeta, luego de su gradual enfriamiento, gracias a los procesos físicos y químicos del mar que dieron lugar a las 3 formas de la masa existente sobre la tierra (minerales, vegetales y animales para concluir con la aparición de la especie racional).

Pandemias en los inicios de la historia

Esos virus y bacterias fueron seguramente la causa, primero de la salida de Abraham con Sarai su esposa, de la Corte de Egipto a donde se habían refugiado por la hambruna que asoló la tierra y posteriormente, de la muerte de miles de jóvenes y niños Egipcios incluido el primogénito del Faraón Ramses I, relatados en la Biblia por el Génesis y por el Éxodo como plagas. Esta última dio lugar al éxodo de las 12 tribus descendientes de Abraham que habían sido esclavizadas durante centurias por los Egipcios y a la posterior formación del pueblo de Israel como nación.

Durante el siglo VIII cuando el Emperador Justiniano ejercía gran influjo en el continente Europeo, apareció en algunos países de la Península Balcánica al sureste, el brote de una enfermedad bacteriana, a la cual se le denominó como La Peste Negra, debido a las manchas oscuras que aparecían en la piel de los afectados.

La Peste de la Edad Media y el Renacimiento Humanista

A finales del Siglo XIII, ocurrió la pandemia más grande de la historia humana, que hizo sucumbir al norte de Italia y a otros países de Europa, denominada como la muerte negra o peste bubónica. Sin duda se trató de un virus maligno en un momento histórico de la humanidad; causante de la muerte del 50% de sus habitantes, suceso con el cual, el periodo Gótico y la influencia de la Iglesia en la las artes, la música, la arquitectura y las ciencias vio su declinar para dar comienzo al Renacimiento y con él al extraordinario periodo del humanismo.

En las letras por ejemplo Giovanni Bocaccio con el Decamerón, Francesco Petrarca con el Triunfo de la Muerte y en la pintura con Francisco Traini que pinto El Campo Santo de Pisa y el Triunfo de la muerte, se dejaron testimonios escritos y pinturas de los terribles hechos que estremecieron a la humanidad de entonces.

La Enfermedad Bacteriana Reaparece en 1660

Tres siglos más tarde Londres, sucumbió con más de 100.000 muertes a la peste bubónica o muerte negra, como un lejano resurgir de la horrorosa pandemia que antes había asolado a Europa Continental.

Desde entonces se arguyó que la bacteria, transmitida por la pulgas de las ratas, provenía de Asia; pero indiscutiblemente la City inglesa era una amalgama de desechos y malos olores, como lo relata Robert Boyle en su obra “La plaga de Londres de la mano de Dios” que data de 1665; lo que facilitó el trabajo exterminador de un agente bacteriano que fue identificado por el bacteriólogo Alexander Yersin dos siglos más tarde, como el causante de la pandemia y que provenía de los parásitos que habitaban en las ratas.



Ni magos, teguas, entendidos, médicos, químicos, bacteriólogos y demás científicos que existieron en cada uno de esos eventos, como ahora, pudieron hacer frente eficaz con sus saberes a tan arrasadoras consecuencias para la vida y la salud de los habitantes de la tierra. Quizá por ello se atribuye siempre a la mano del Ser Superior del Universo como respuesta a los abusos, la maldad, la inequidad de los poderosos hacia sus congéneres; o a las insalubres y malsanas costumbres de la población como a su convivencia con ciertas especies animales.

El Covid – 19 en la era cibernética

El progreso del hombre sobre la tierra ha sido fenomenal, desde el descubrimiento de la electricidad, las invenciones tecnológicas, electrónicas, computacionales, la cohetería la astrofísica, la conquista de otros mundos en el espacio sideral y el poder de los misiles intercontinentales hasta llegar a un inusitado avance de la medicina.

Sin embargo pese a tan importantes desarrollos en el conocimiento de la tierra y de las galaxias, en la salud pública y en la seguridad alimentaria de los países del orbe, actuamos incipientemente ante las pandemias, como si viviéramos en tiempos de bárbaras naciones, pues no contamos con elementos básicos o mínimos suficientes para protegernos de virus y bacterias; se carece de personal médico y auxiliar competente y dignamente remunerado; o de elementos y medicinas para hacer frente de manera eficaz a la eclosión de estos agentes microscópicos que siempre toma por sorpresa y con los calzones abajo a los países más ricos y desarrollados; situación que se repite con mayor razón en las naciones menos favorecidas que copian los sistemas de salud por sus resultados de gerencia, pero no en el pleno cubrimiento de la población.

Han transcurrido más de 100 días a la fecha, desde la aparición del Covid-19 en China con su demoledora expansión a Europa y a todos los demás continentes del orbe y la medicina como la ciencia, tanto pública como privada, están perdiendo la batalla al no encontrar el antídoto para semejante mal. Pese como se dijo antes, a todo el desarrollo alcanzado por las diferentes potencias.
Algunos medicamentos usuales de vieja data para otra enfermedad viral están siendo usados en China y experimentados en diferentes países para determinar su eficacia, pero nada puede afirmarse o desmentirse aún sobre el particular.


Pandemia general que ataca sin miramientos

Poderosos, multimillonarios, ricos, medios y pobres como en la edad media, todos a una, seguimos expuestos a la desaparición de una parte de la población afectada. Y como en los tiempos de Bocaccio, nos ha tocado volver al encierro domiciliario por meses, a esperar que el virus pase de largo y que no nos contamine, o a morir como en el pasado, dentro de nuestras propias viviendas; pues los servicios de salud tampoco lograron prepararse para una pandemia y no pueden ofrecer tratamiento interno a todos los afectados con el Covid-19 en instituciones clínicas y hospitalarias, no obstante que se temía de una posible reaparición de la gripa Española de 1918 o el Sars de febrero de 2003 originado en China los que podrían volver a manifestarse más tarde, tal como sucedió con la peste Europea, al reaparecer en Inglaterra 350 años después.


Tal vez esta sea una consecuente explicación del por qué el Norte de Italia resultó enormemente afectado en la actual pandemia del Covid-19, quizás debido, a la predisposición genética de sus habitantes que un par de años después de la peste bubónica, volvieron a tener rebrotes de dicho mal, o a que se constituyó en una forma endémica de su organismo frente a virus y bacterias.

La historia de la humanidad, en torno al poder demoledor de tan ínfimos o microscópicos asesinos que no hemos podido derrotar, pese a la modernidad y a los avances de la ciencia, nos permite concluir que bien sea por designio Divino o por manifestación de la misma naturaleza como reacción a la acción depredadora del hombre, bien puede ser en el futuro, la posible causa de la desaparición de la especie homo sapiens, para dar paso a un nuevo orden en la pirámide del reino animal y por consiguiente al de las demás criaturas vivas sobre la tierra.
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Fuente: Arte Música e Ideas, William Fleming, Biblia de San Jerónimo, Documentos de la National Geographic, El Decamerón, otros docum