LEGÍTIMA DEFENSA ANTE LA RAMPANTE INSEGURIDAD EN BOGOTÁ Y OTRAS REGIONES
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: martes 04 de febrero del 2020

LEGÍTIMA DEFENSA ANTE LA RAMPANTE INSEGURIDAD URBANA


Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO.
Abogado y Contador Público Especialista
Publicado en: PÁGINA WEB.

EL MIEDO GENERALIZADO
Los buenos ciudadanos se encuentran asediados por bandas criminales armadas, que deambulan sin control noche y día por algunas ciudades como Bogotá, Medellín, Santa Marta, Cali, Bucaramanga y por amplias regiones rurales del país, cometiendo hurtos; hiriendo, matando y causando zozobra a una población inerme que no tiene cómo defender su derecho a la vida, la integridad personal o su patrimonio, con el agravante que presentar denuncia de los delitos de que son víctimas se convierte en una odisea, al tratar de acudir a los “servidores públicos” de la policía, de los Juzgados, de las comisarias e inspecciones o de la fiscalía para que se le reciba la noticia criminal y se encuentran con la falta de personal para ello, o con la exigencia de datos de plena identidad de los posibles autores, cuando como se sabe, los delincuentes actúan sin identificarse y sobre seguro.

La valerosa actuación de un profesional que hizo uso de su arma ante al aleve ataque de que fue objeto recientemente en Bogotá, por tres individuos armados que lo siguieron y asediaron para poner en peligro su integridad y sus bienes, mientras transitaba por un puente peatonal del reconocido sector residencial del Barrio Santa Bárbara, se constituye en una respuesta que la comunidad califica y aplaude como justa y necesaria frente a la delincuencia común, organizada o no, que opera sin restricciones en campos y ciudades, pues el 93% de los encuestados ayer por el noticiero CMI asintieron que hay conciencia ciudadana en torno a ese asedio y al derecho a defenderse frente a los delincuentes que armados con cuchillos y armas reales o de fogueo seguramente sin permiso alguno de porte, arrebatan bienes, dineros y lesionan o dan muerte a hombres y mujeres jóvenes o añosos.

LA PENA DE MUERTE EXTRAJUDICIAL
A lo anterior se suma la gran cantidad de muertes en la modalidad de sicariato que en varias regiones del país se cometen contra dirigentes sociales, trabajadores, ex candidatos a concejos, alcaldías y dirigentes sindicales, en hechos que también trastornan la tranquilidad ciudadana y dejan la sensación de inseguridad general y desamparo en que se encuentra la gran mayoría de la población, que no cuenta con medios ni recursos para contratar medidas de protección o adquirir un arma para defenderse de la delincuencia común, la de grupos organizados de izquierda o de derecha, que si andan bien armados y no requieren permiso de porte o a quienes ninguna autoridad se los exige o nadie les pone freno.

Es indispensable entonces analizar desde el punto de vista jurídico las circunstancias específicas del hecho punible y la reacción del autor de los disparos que dio muerte a tres individuos con anotaciones de delitos cometidos con anterioridad y que hoy suscita toda clase de opiniones en el país nacional.

LA LEGITIMA DEFENSA
En primer término, ” la Justificación legal del hecho “ como lo tenía descrito el Código Penal de 1980 y ahora respecto de la redacción prevista en la Ley 599 de 2000, como la: “ Ausencia de responsabilidad ” prevén en uno u otro caso que no habrá lugar a la responsabilidad penal, cuando entre otros eventos se obre por la necesidad de defender un derecho propio o ajeno de una injusta agresión actual o inminente que ponga en peligro o amenace la integridad, la vida, la honra o los bienes del afectado o de sus allegados.

La inminencia del daño y la actualidad de la agresión traducen que el afectado con un hecho contrario a la ley penal que pone en peligro su vida, su integridad o sus bienes, ha de reaccionar en el acto y de manera intempestiva para rechazar el ataque a su integridad personal o a su patrimonio; es decir de manera jamás premeditada.
Luego entre el hecho criminoso del cual se le hace víctima y la utilización de un elemento contundente, arma de fuego, elemento cortante o golpes de puño o patadas que lesionen al contrario como respuesta o reacción, no debe mediar tiempo, es decir la actuación del afectado debe ocurrir en el mismo momento en que se recibe el ataque y como respuesta proporcional a la agresión.

De manera que si el Doctor de Zubiría inmerso en un hecho apartemente criminoso, se ve alcanzado por tres individuos que lo ubican en circunstancias de inferioridad numérica y blandiendo armas capaces de lesionar con el objeto de arrebatarle sus pertenencias ( maletín, Smartphone y dinero que portaba), esa actuación desde el punto de vista de la subjetividad penal, fue de carácter instintivo en miras de evitar que lo lesionaran, o lo despojaran de sus pertenencias; reacción que fue un acto reflejo al ataque y por ende encaja perfectamente en la descripción normativa del Artículo 32 del Código Penal Colombiano numeral 6 conocido como “legítima defensa”.

El que haya causado la muerte a los tres atacantes, para algunas opiniones versadas o no, se trataría de una respuesta desproporcionada. Creemos que no, pues la alevosía del ataque, en un lugar solitario, a una hora cercana a la media noche y por el número de personas que lo asediaron, hace prever en la psiquis del afectado que estaría corriendo peligro de morir si no dispara contra sus atacantes para librarse de su accionar delictivo; en un país en que la vida es el derecho menos respetado y donde por arrebatar un celular, un bolso o cartera, los delincuentes arrastran y matan sin miramiento alguno a la persona objeto del hecho delictivo. Ahora bien, la utilización de un arma corto punzante y otra de fuego o de fogueo, hace pensar a la más despistada de las las víctimas, de la posible inminencia de muerte en que se le coloca de manera injusta, por unos maleantes que concertados para hacer daño y hurtar, no tienen reato alguno de herir o de quitar la vida a quien se oponga a su designio criminoso como ha sucedido en gran parte del país en innumerables veces.

La justificación legal del hecho como lo explica el tratadista FRANCESCO CARNELUTTI (Teoría General Del Delito, p. 120) es sucedánea para quien actúa en defensa “del interés (protegido) a la integridad corporal de quien no tenga el deber de exponerse al peligro y no lo haya causado voluntariamente”, como es el caso ocurrido en Bogotá.

Del mismo modo el gran tratadista, HENRIQUE FERRI (Principios de Direito Criminal ¬ 1931, pp. 452) sobre el particular enseña : “A legítima defesa é o mais frequente e o mais natural dos casos de colisão juridica; corresponde ao instinto de conservação do individuo e da especie; de que provém o instinto de defesa¬ofensa, em cada ser vivo e é portanto um impulso natural e incoercível. A legitima defesa, por isso, foi reconhecida, como causa de justificação, desde as mais antigas legislações. diz Paulo (Dig. IX, 2, fr. 45) e90”.

Es decir, que dentro del instinto de conservación de la especie humana y desde la más antigua de las legislaciones del mundo, siempre se ha reconocido ese impulso natural de defenderse como causa de justificación del hecho, cuando hay lugar a la colisión jurídica de derechos, como en el caso que se analiza. La Sociedad tiene el derecho de reaccionar frente a las agresiones injustas y actuales de sujetos armados que andan como pedro por su casa en las ciudades y en los campos, cometiendo toda clase de vejámenes contra hombres, mujeres y niños de familias indefensas a quienes no se les permite portar un arma o no se les otorga salvo conducto; mientras que los delincuentes no requieren permiso para llevarlas consigo, incluso para mostrarlas y usarlas con total impunidad. Esta situación que constituye un verdadero despropósito es urgente que se revise por parte del legislador y por las autoridades administrativas del país.

En este caso no debe haber lugar a acción penal alguna por virtud de la legítima defensa frente a un acto injusto. Como lo ha interpretado la sociedad, ya era hora de que un ciudadano valeroso reaccionara oportunamente.

Como en las películas de héroes y villanos, hace falta personas que defiendan a la comunidad y enfrente a tanto criminal suelto en las calles, que hoy aterroriza a los buenos ciudadanos; estamos en la época del pos conflicto de un proceso de paz apoyado por muchas naciones, que en principio parecía haber puesto final a la guerra interna, el cual permitiría a los entes públicos encargados de la seguridad y el orden, dedicarse con eficacia a derrotar la delincuencia común y a las bandas organizadas que azotan las ciudades y los campos, especialmente en las horas de la noche copando esos territorios con las fuerzas legítimas del estado, por lo cual la sociedad espera que prontamente se den mejores resultados.


Fuente: Noticiero CMI edición 3 de febrero y diarios Nacionales.
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Fuente: Diarios Nacionales y Noticiero CMI