SER BACHILLER TAMBIÉN ES IMPORTANTE
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA M. Abogado y Contador Público Especialista.
Publicado en : PAGINA WEB
Fecha: lunes 16 de septiembre del 2019



Gran controversia han suscitado en el país las actuaciones del Senador Ernesto Macías, confeso Bachiller, quien hasta hace un par de meses ocupó la presidencia de esa corporación encargada de estudiar, discutir y aprobar las leyes de la República.


Se aduce en redes sociales y en distintos medios de prensa escrita y de radio que es necesario establecer el requisito de título universitario para un idóneo desempeño en las labores de los Congresistas, quienes por lo demás devengan una asignación millonaria, que para el presente año aumentó a $32.000.000 mensuales; ingreso que además sirve como base para cuantificar el sueldo de los Magistrados de la Corte Suprema, la Corte Constitucional, el Consejo de Estado, el Procurador General, el Contralor y el Auditor General de la Nación entre otros empleos de alto rango.


Esas cuantiosas erogaciones salen del Presupuesto General de la Nación, el cual se alimenta entre otros recursos con los impuestos, tasas y contribuciones que pagamos los contribuyentes; pagos que constituyen un enorme gasto público que asombra a la opinión ciudadana frente a la cantidad devengada por la gran mayoría de Colombianos de estratos medios, cuyo ingreso promedio no superan los 3 salarios mínimos, esto es $2.500.000 mensuales no obstante exigirse título profesional de universidad debidamente reconocida para empleos públicos o privados.


Culminar los estudios de bachillerato, en cualquiera de sus modalidades representa un importante paso en la formación académica de las personas; como requisito que es para acceder a la educación universitaria y representa un gran esfuerzo en la superación personal. Pero en su pensum deberían restablecerse las materias de historia, geografía y cívica como herramientas esenciales para formar buenos ciudadanos.


Seguramente por esa razón, el ex presidente de Colombia CARLOS LLERAS RESTREPO, tituló su famosa columna de prensa bajo el seudónimo “El Bachiller Cleofás Pérez“, desde la cual analizaba los aspectos económicos, políticos y sociales que vivía Colombia entre 1963 y 1970. Desde entonces, el logro del título de Bachiller fue verdaderamente importante para avanzar en los escalones de la vida. No es censurable entonces, que una persona que obtuvo grado de bachiller haya podio alcanzar en los cuerpos colegiados de elección popular un cupo hasta llegar a la presidencia del Senado.


El liderazgo político tiene esa connotación, pues su origen es popular y no solo proviene de los círculos académicos. Amerita sí, el reconocimiento de la ciudadanía al trabajo realizado en pro de solucionar las necesidades básicas de la población. Y de esta forma "facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación" (Art. 2 C. N.) y por consiguiente, el acceso a los cargos públicos a todas las personas.


En los Concejos municipales, en las Asambleas Departamentales, en el Congreso y hasta en la Presidencia de la República en el pasado hubo dirigentes que solamente fueron bachilleres pero que contaban con amplia experiencia en empleos y cargos públicos. A diferencia de los actuales bachilleres y universitarios aquellos sabían leer y escribir muy bien, fueron ávidos lectores, excelentes oradores, periodistas, o empresarios con gran sentido común para ejercer dignamente cargos públicos e impulsar en ellos el progreso de la comunidad a la cual representaron sin incurrir en irregularidades o conductas escandalosas.


Desde la óptica de lo jurídico y lo democrático, para los cargos de elección popular no se establecen requisitos distintos a los de ser buen ciudadano en ejercicio, como lo determinan la Constitución para los Senadores y Representantes; el Acto Legislativo 1 de 2007 para las Diputados Departamentales y la Ley 136 de 1994 para los Concejales de los Municipios. En esta actividad como en los cargos de la administración pública, hay que reconocerlo, la praxis o desempeño anterior en cargos públicos es esencial.


Un gran número de dirigentes graduados en la universidad de la vida, como sucede con periodista, comentarista, locutores, analistas del diario acontecer, no ostentan título profesional, especialización o maestría; pero han demostrado sapiencia, calidad y rigor en los oficios desempeñados, así como en las decisiones y el manejo de los recursos del erario público, como ocurría 20 o más años atrás, cuando estos eran invertidos con absoluta honestidad. Las obras públicas se construían oportunamente sin despilfarro, lo presupuestado se cumplía y los fondos alcanzaban para la terminación del proyecto. Los servidores públicos del pasado, no se enriquecían de la noche a la mañana como parece ocurrir durante los últimos 10 años.


Hoy resulta paradójico que ciertos tecnócratas entre más ostentan estudios avanzados especialmente del exterior, en sus decisiones no son acertados; no saben aplicar los conocimientos a la situación del país y la comunidad siente que la excesiva formación del dirigente, lo aleja de las realidades del entorno social en el cual ejerce, arribismo intelectual que lo obnubila para resolver las necesidades e inquietudes ciudadanas.


Lo que no está bien, es que un parlamentario haga triquiñuelas para burlar la ley, utilice la investidura para ejercer presiones hacia la colectividad, participe de negocios turbios, desconozca el derecho de los contradictores para expresarse o para ejercer la oposición. De mal ejemplo en su comportamiento ético, tanto en lo público como en lo privado o que se vea inmiscuido en situaciones deshonrosas.


Se requiere entonces servidores públicos transparentes, con decoro en las decisiones, cercanía con la sociedad, observancia de las norma éticas que debe regir a quienes pretenden representarla en los cargos de importancia en el país; pero por sobre todo, con honestidad a toda prueba, sentido común y acierto, por encima de pomposos títulos locales o del exterior que muchas veces resultan apócrifos o carentes de realidad. "Por sus obras los conoceréis" reza la sentencia bíblica.


Fuentes: Constitución Nacional, Leyes y MEDIOS DE PRENSA Y RADIO

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Fuente: MEDIOS DE PRENSA Y RADIO