EPILOGO DE LA DIÁSPORA VENEZOLANA EN AMÉRICA LATINA
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA M. .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: sábado 25 de agosto del 2018

EPILOGO DE LA DIÁSPORA VENEZOLANA EN AMÉRICA LATINA

Las clases dirigentes Venezolanas que durante más de 40 años detentaron el poder político a partir de la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, entraron en un gran desprestigio ciudadano por la corrupta forma de administrar la inmensa fortuna petrolera de su país; actitud que arrasó con la credibilidad ciudadana hacia los partidos Acción Democrática (AD) y Social Cristiano (COPEI) que se alternaron en el poder desde 1958.

Ese desgaste hizo posible que la sociedad civil impusiera la reelección presidencial primero de CARLOS ANDRES PÉREZ de Acción Democrática en 1988 (de ideología liberal), contrariando así el deseo de las élites venezolanas; mandatario que no interpretó las necesidades del pueblo por lo cual sufrió las protestas del Caracazo de 1992 y el fallido alzamiento militar del Coronel Hugo Chávez Frías.

La segunda reelección fue la de RAFAEL CALDERA del Copei (de ideología conservadora), quien había sido presidente años atrás y reemplazó a Pérez en 1994. A partir de este mandato, los partidos entraron en caída libre y fueron reemplazados abruptamente por un movimiento inicialmente democrático, que se sirvió de una generación política deslindada de las grandes colectividades, cuya tendencia era el cambio del modelo ideológico, destinado a evitar la corrupción y las malas prácticas de los administradores públicos de vieja data.

El nuevo esquema de administración y de distribución del ingreso nacional, en principio morigeró los grandes abismos económicos y sociales de tan fracturado país, sin acudir a un alzamiento de las fuerzas armadas, ni a los procesos guerrilleros tan comunes como nefastos en otros países de la América Latina usuales en las décadas del 60 y el 70 del siglo XX. Sin embargo, el ascenso del nuevo liderazgo con un ex militar a la cabeza, quien secundado por buena parte de la fuerza pública y algunos dirigentes políticos con poca experiencia en el sector público, derivó en un proyecto socialista equivocado, de reparto de la riqueza petrolera para expandir su influencia hacia pequeños países de la América Hispana y beneficiar a la Cuba revolucionaria.

Esta nueva conducta, alertó a las clases dirigentes, empresariales y capitalistas de ese país y de las naciones poderosas de occidente; que decidieron enfrentar el nuevo modelo y a la clase emergente que ahora gobierna a Venezuela, para recuperar su democracia.

Apuntalados en las economías dominantes del orbe, han logrado estrangular el aparato productivo interno, como respuesta a las expropiaciones ordenadas por el Coronel, retiraron sus capitales, trasladaron factorías, cerraron sucursales y finalmente con la drástica baja de los precios del petróleo durante más de 5 años, redujeron los ingresos y la base monetaria de Venezuela, cuyos dirigentes desde el militar golpista en adelante, hasta el sucesor ungido por el mismo Hugo Chávez junto con todo su equipo político, olvidaron que una economía dependiente de un solo producto, puede ser presa fácil de la enfermedad holandesa por exceso de ingreso en dólares que encarecen el valor interno de los bienes y servicios al público, que a la vez genera baja competitividad de sus exportaciones, o conduce a la ruina del conjunto de la economía, cuando el valor del mono producto baja tanto, que desfasa los índices del presupuesto general de la nación (caída del nivel de ingresos) y afecta de manera grave la balanza comercial, aminorando el producto interno bruto y dando al traste con ese equivocado manejo monetario.

La lucha de clases generó el descalabro de la economía interna y frenó de tajo el aparato productivo, pues a las nacionalizaciones de industrias, bancos, bienes y empresas productivas, le siguió la ausencia de medidas de activación de la agricultura, la ganadería, la industria de alimentos y tampoco hubo reemplazo de los capitales fugados, ni aumento de la generación eléctrica. Mientras tanto se mantuvo la dependencia del petróleo y la importación de bienes de consumo básico. La lucha incesante de unos por recuperar el poder y de los nuevos detentadores por mantenerlo, obnubiló a las clases dirigentes enfrentadas; fracturó nuevamente a la población carente de medios de producción y sin apoyo del anterior poder político, respecto de aquellos que pegados al socialismo del siglo XXI cuentan con alguna relevancia ante los mandos de la revolución y sobreaguan en tan terrible marejada de acontecimientos.

El éxodo de más de cuatro millones de Venezolanos, hacia Colombia y demás países vecinos, debe llamarnos a la reflexión. Hay que brindar alguna ayuda solidaria a esos hermanos en desgracia, evitar las expresiones xenófobas como las ocurridas en el Brasil. Debemos recordar que los colombianos emigrantes a los EEUU y a algunos países Europeos en los 80, fueron víctimas de persecución la cual va en contra del humanismo y de cualquier credo religioso, pues al fin de cuentas, todas las confesiones van hacia un mismo Dios.

Es imperioso recordar que a Venezuela 30 o más años atrás, fue usual el éxodo de colombianos que huían de la guerra interna generada por las guerrillas, los paramilitares y otras fuerzas en conflicto, producto de la violencia política de 1950 a 1960 y a la falta de oportunidades de trabajo. En la patria de Bolívar, recibieron cobijo, pudieron trabajar y prosperaron muchos compatriotas; cuyos hijos hoy regresan a Colombia tal como se fueron sus padres, con una mano adelante y otra atrás. Dios Salve a Colombia del odio y la política excluyente, para que sea viable la solidaridad y la tolerancia que les permita encontrar un mejor destino en este y en otros países hacia donde se dirigen.

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Fuente: Los partidos Políticos Venezolanos -Oscar Bernardette y otros autores