LA VORÁGINE DE LA VIOLENCIA POLÍTICA DESDE 1960 Y LA PAZ EN COLOMBIA I PARTE
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA M. .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: miércoles 18 de julio del 2018


LA VORÁGINE DE LA VIOLENCIA POLÍTICA DESDE 1960 Y LA PAZ EN COLOMBIA I PARTE

La memoria de un niño que a los 8 años de edad, comenzó a escuchar por los noticieros de la radio Bogotana de 1963 y leer en los periódicos del país, las acciones cometidas por bandoleros como se les calificaba entonces, a quienes armados, causaron tanto daño sin distingo a hombres, mujeres, ancianos, niños y niñas de una gran parte de los campos y poblaciones Colombianas víctimas de asesinos como tarzán, resortes, sangre negra, desquite y otros alias, de torcidos y malévolos personajes que durante dos décadas asolaron y causaron tanto dolor a familias liberales, conservadoras y de otra de las ideologías existentes, en una vorágine incendiaria denominada como “época de la violencia”.

Tal estado de cosas surgió desde el asesinato del político y abogado liberal Jorge Eliecer Gaitán, hecho y personaje del cual le hablaba Alejandrina su mamá, quien intuyó el empobrecimiento generalizado de los estratos de menores ingresos y del campesinado de las regiones del país y la concentración de la riqueza en las capitales por lo cual decidió trasladarse de Santander a Bogotá donde laboró en el Distrito Especial y luego en el el Ministerio de Educación como Ecónoma hasta pensionarse. Y en efecto, la violencia generó el gran éxodo hacia las principales ciudades Colombianas con las tristes consecuencias del inquilinato, el hacinamiento, la desordenada auto construcción de barriadas sin plan alguno y con ausencia de servicios públicos mínimos, atizada por dirigentes políticos unos "godos" y otros "cachiporros", que propiciaron graves tensiones sociales sin clemencia ni reato moral alguno.

La baja calidad de vida de los migrantes internos de los años 60, fue evidente pues no cambió mucho la subsistencia en la montaña con pocas posibilidades de progreso, a la ausencia de vivienda digna, falta de servicios públicos y de oportunidades laborales. Eso lo pudo observar el niño, gracias a que su madre que laboró en varios centros de salud del Distrito Especial de los barrios de la fría Bogotá, lo llevaba a conocer los centros médicos y los lugares beneficiarios de la atención básica en salud.
Las dantescas escenas retratadas en los periódicos capitalinos y narradas en las noticias radiales que aún recuerda, se grabaron para siempre en la mente de aquel niño que no dejaba de preguntarse el porqué de tanta barbarie si Colombia estaba consagrada al Sagrado Corazón de Jesús y en el Colegio Mayor Claretiano y en el de la Tercera Orden Franciscana donde cursó la primaria, predicaban la bondad, el perdón, el respeto y el amor al prójimo sin distingos.

El Padre Rector Alfonso Olaya hacía colocar las noticias y los informes extras de la radio, en los parlantes del Colegio a la hora del recreo, por lo que los alumnos se informaron de los hechos del momento, hoy históricos como el de la muerte del presidente Kennedy en noviembre de 1963; la operación militar en el barrio San Jorge contra el bandolero conservador Efraín González en junio de 1965 y especialmente los resultados de la vuelta a Colombia en Bicicleta con Rubén Darío Gómez, Martín cochise Rodríguez y el ñato Javier Suárez entre otros destacados ciclistas de esa década.

Las guerrillas liberales, las conservadoras y las comunistas que asolaron y causaron gran daño el país, desaparecieron al pactarse la paz con el Gobierno del General Rojas Pinilla, como fue el caso de Guadalupe Salcedo y Dumar Aljure en los Llanos Orientales al final de los años 50.

Sin embargo, nombres como, Jacinto Cruz (sangre negra ), Teófilo Rojas ( chispas) en el Occidente, Rafael Rangel y Carlos Bernal del lado liberal en el Oriente ; Jair Giraldo, Efraín González Téllez (siete colores), Humberto Ariza ( el ganso) del lado conservador y otros, se combinaban con los nombres de los guerrilleros comunistas Isauro Yosa, del Davis, la de Yacopí de Saúl Fajardo y Drigelio Olarte. En Rovira Tolima, la de Arsenio, Leonidas y Ezequiel Borja, se abstuvieron de entregarse y en los años 60 sumieron a gran parte del país, en una nueva oleada de masacres y horripilantes delitos que como el corte de franela referían los medios escritos, que hoy rememora 55 años después de aquellos infaustos años. (este relato continúa)
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Fuente: Historia y Biografía. Com. Centro de memorial H. Espectador,