PADRES VULNERABLES JUVENTUD SIN OPORTUNIDADES
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA MORENO .
Publicado en : PÁGINA WEB
Fecha: domingo 16 de mayo del 2021

ABOGADO Y CONTADOR PÚBLICO ESPECIALISTA
Bucaramanga, 17 de mayo 2021.

PADRES VULNERABLES JUVENTUD SIN OPORTUNIDADES

A decir verdad históricamente en Colombia no hay una clara conciencia de la responsabilidad económica y social que adquieren las personas, cuando se establece un trato o relación sexual de la cual pueda concebirse un nuevo ser, respecto a la delicada misión y a los grandes costos que implica el criar, sostener, educar y guiar a un descendiente hasta los 25 años, que es la edad a partir de la cual el hijo de familia, está en condiciones de valerse por sí mismo para cubrir sus necesidades y aspiraciones de vida, como lo ha interpretado la jurisprudencia civil de la Corte Suprema y la Corte Constitucional.

Ni los hombres ni las mujeres individualmente, nos hemos detenido un instante a analizar la realidad circundante en Colombia para que antes de asumir este compromiso soslayemos el número de hijos que verdaderamente se pueden sostener. El Estado no cuenta con recursos suficientes para destinarlos al apoyo de tantas familias necesitadas, ni programas que garanticen esa obligación conjunta entre familia y Estado. El mejoramiento del nivel de vida de las familias de los estratos pobres y de las nuevas generaciones, cuyo tamaño siempre es creciente e inusitado, hace casi imposible cumplir de manera eficaz el principio constitucional de facilitar la prosperidad general de los habitantes.

Precisamente por esa falta de óptica de las parejas jóvenes de la realidad que se vive en campos y ciudades, a la marginalidad desbordada producto de la explosión demográfica; a la poca asignación de recursos por parte de los gobernantes y a la inequitativa distribución del ingreso nacional, se debe que las familias en lugar de mejorar su nivel repartan entre sus integrantes la pobreza que los agobia.

Para solventar los gastos de una unidad familiar usualmente de cuatro miembros, es indispensable contar con un ingreso de $1.800.000 mensuales como mínimo. Por lo tanto dos de sus componentes deben laborar en forma habitual o permanente, tarea verdaderamente titánica en nuestro medio, pues con el desempleo cercano al 20% de la población en capacidad de laborar en Colombia, esa posibilidad se ha convertido en una tarea prácticamente imposible de alcanzar.

Situación que igualmente afecta a los estratos medios del país en los que no hay una movilidad social adecuada, pues sus ingresos se degradaron ostensiblemente durante los últimos 15 años para los empleados y con mayor incidencia para los pensionados que sufrieron la reducción de pagos en los gobiernos de ALVARO URIBE VELEZ y JUAN MANUEL SANTOS, primero con la pérdida de los dominicales, festivos y el recargo nocturno y en segundo término, con incrementos absolutamente pírricos apenas del IPC , que junto con la acelerada devaluación del peso frente al Euro y al Dólar, postraron su capacidad de compra que disminuyó aún más con el incremento sostenido de precios de la canasta familiar debido al aumento al 19% del impuesto a las ventas.

Finalmente hay que reconocer que los empleos bien remunerados se encuentran exclusivamente concentrados en el 1% de la población; en los gobernantes, en las familias y gremios industriales, empresarios del comercio, dueños del sector financiero, en los grupos de presión y en los contratistas de alto vuelo, que nada dejan para el resto de la sociedad. . Ya ni siquiera con palancas es posible acceder a los empleos de mediano rango en adelante, pues se hace necesario aportar importantes sumas de dinero a la campaña de quien tiene el poder nominador, al dueño de la entidad o de los empleos públicos. Prácticamente hay que comprar el derecho a trabajar en un cargo de más de seis salarios mínimos o de participar en las licitaciones Estatales.

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La Subsistencia de la Juventud también está en peligro

Ha ocurrido en los últimos 15 años la reprochable conducta de desarraigar bajo engaño a jovenes que nada tuvieron que ver con la guerra interna o con la nefasta guerrilla que sacrificó y también empobreció al pueblo; esta vez producida por algunos miembros de la fuerza pública como respuesta a la orden de resultados bélicos inmediatos, que en lugar de proteger a las nuevas generaciones expuestas en barrios y lugares vulnerables donde vivían con sus familias, los sacaron hacia regiones apartadas para ser asesinados y presentados como bajas en combate en un número superior a 6.000 muchachitos como lo ha podido establecer la Comisión de la Verdad y la Justicia Especial para la Paz en los informes que la comunidad internacional hoy conoce.

Esto demuestra el peligro que se corre de ser jovencito o de llegar a la adolescencia en Colombia; de ser presa potencial de quienes han hecho del conflicto armado un negocio y la más nefasta forma de enriquecimiento, pagando a los imberbes la ejecución actos de destrucción que afectan a sus mismas comunidades y barriadas, en modalidades que merece el rechazo de la sociedad entera, pues echó por la borda el derecho fundamental a la vida, a la integridad personal y sicológica de los jóvenes de ambos sexos y con ello pisotear el derecho a la felicidad de nuestra juventud, como sujeto de derecho en las democracias de occidente.

Lo anterior resulta totalmente paradójico pues a la guerrilla a la cual no se le venció en combate como había sido el compromiso electoral de gobiernos anteriores, a sus comandantes se les premió con sendas curules en el Congreso Nacional y hoy devengan $34.000.000 mensuales de los cuáles el 50% es exento del impuesto de renta como sucede con los demás altos empleados de las Ramas del Poder Público. .
Hombres y Mujeres del país, debemos ser conscientes que antes de engendrar, miremos con cuanto contamos para definir el número de hijos a traer, para que tengan una existencia digna y oportunidades de progreso. Estamos en un mundo donde como en el pasillo Oropel de los años 70, “amigo cuanto tienes cuanto vales”, en tiempos muy difíciles y en futuro incierto, donde las personas no van a tener el respeto que deberían merecer de sus países y de sus gobernantes. Todo lo contrario, hoy se impone el “si no tienes para vivir, es mejor que dejes de existir”.

Y claro para dejar este mundo además se requiere poseer una buena suma, pues los gastos de pasar a mejor vida son verdaderamente inalcanzables y debe ser muy engorroso irse a la otra dimensión llevando consigo estas deudas prácticamente impagables, dejando como herencia a los deudos un pasivo que habrán de soportar junto con las cargas tributarias estatales por un buen tiempo.

Salex_ruedam@hotmail.com
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Fuente: OPINIÓN CIUDADANA e INFORMES DE PRENSA