LABORAR DESDE UNA EDAD TEMPRANA EDIFICA BUENOS CIUDADANOS
Autor: SERGIO ALEJANDRO RUEDA M. .
Publicado en : PAGINA WEB
Fecha: jueves 24 de mayo del 2018


Sergio Alejandro Rueda M.

25 de Mayo de 2018

Con la asunción de la Resolución 1677 de 2008, la cual establece que los niños “no podrán realizar trabajos que impliquen peligro o que sean nocivos para su salud e integridad física o psicológica, o las consideradas como peores formas de trabajo infantil según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)", las políticas de Estado en Colombia sesgaron la libre iniciativa y la libertad de empresa, mediante una intervención estatal que restringe ahora la posibilidad que algunos chicos volantones o adolescentes, tan hábiles y despiertos como los de más edad, que entre los 12 a 17 años, desean o podrían dedicar parte de sus horas libres o de ocio, distintas a las escolares, a un arte u oficio propios de la actividad o del negocio familiar de sus mayores, sin el prurito de que los representantes o cuidadores se vean incursos en desacato de tales disposiciones.

30 o más años atrás era usual que tempranamente los jóvenes o adolescentes, pudiéramos a través de pequeñas actividades, generar ingresos y si se quiere, ahorros para sí mismo y aún para solventar algunas necesidades que la imperecedera y apretada situación económica de los padres como sucede hoy, no permitía que sufragaran a sus vástagos.

En efecto, para quienes superamos 50 o más años de vida, fue usual y hasta benéfico que nuestros mayores permitieran a sus descendientes, sobrinos, ahijados etc., aprender algunas actividades de la industria, la empresa, la profesión o el negocio en que se desempeñaban; toda vez que nos acercó a ser productivos, a tener la mente y el cuerpo ocupados al tener que asistir a clases en la mañana; en la tarde hace tareas y jugar de lunes a viernes. Observar, aprender y ayudar en pequeñas o sencillas labores con la guía de los mayores los sábados y en los periodos vacacionales.

Esto reforzó nuestra autoestima, nos hizo ver que éramos personas útiles y nos diío una clara noción de la importancia de trabajar y de estar ocupados de mente y cuerpo.
Por consiguiente a veces resulta un tanto desaforado que ahora las políticas de estado, proscriban cualquier dedicación de los jóvenes o adolescentes a sencillas labores como las de colaborar con sus padres en tareas relacionadas con su actividad, profesión u oficio para que en su lugar, sean presa fácil del ocio, la modorra y la falta de uso adecuado del tiempo libre, las que cercenen la creatividad y limiten el horizonte y el emprendimiento de las nuevas generaciones.
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